Próximos Eventos
Home > Diálogo Paranaense > Gobernar es definir prioridades

Gobernar es definir prioridades

*) Por Francisco Uranga.

En diciembre del año pasado, el Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) publicó un informe que sacudió más de una conciencia. Fue tapa de varios diarios nacionales y en un simple número resumió la realidad social argentina: 10 millones. Esa aterradora cifra es la cantidad de personas que hoy viven en condiciones de pobreza en nuestro país. Esto es lo que nos pasa después 10 años de crecimiento; son los resultados sociales de la “década ganada”.

Gobernar es definir prioridadesSi uno se dejara llevar por la retórica oficial, debería pensar que esto nos pasa a pesar de todos los esfuerzo que hace el Gobierno Nacional por afrontar esta situación, una situación que es producto del deterioro social que se fue gestando durante años. Y es cierto que  el Gobierno Nacional ha encarado una importante política para atenderla. Pero cuando afinamos la vista y miramos los números, encontramos que en 2013 se gastó un 83% más en subsidios económicos que en subsidios sociales.

¿Qué quiere decir?. Que el Gobierno gastó casi el doble en subsidiar, fundamentalmente, la energía y el transporte de las clases medias y altas de Capital Federal y Gran Buenos Aires, que en subsidios sociales, que son las herramientas claves para la contención e inclusión de quienes están marginados y tienen menos oportunidades. Esto no fue algo que se dio excepcionalmente en 2013. Como puede verse en el gráfico, la tendencia se fue acentuando en los últimos años. Gobernar es definir prioridades, y los números duros nos muestran claramente y sin los adornos de los discursos cuáles son las prioridades de este Gobierno. Cuando vemos estos contrastes, solamente nos queda pensar una cosa: ¿dónde se nos perdió la brújula?.

Cuando hablamos de subsidios sociales, no nos referimos exclusivamente a los planes asistenciales, como la Asignación Universal por Hijo y la Asignación Universal por Embarazo, sino a una serie de recursos con diversas aplicaciones, que van desde la inversión en urbanización de villas hasta acciones de capacitación orientadas a facilitar la inserción laboral, por citar solo dos ejemplos. De hecho, en los últimos 3 años, el gasto en subsidios económicos fue casi 9 veces (¡Sí, 9 veces!) mayor al monto destinado a las Asignaciones Universales por Hijo y por Embarazo. No se puede negar que el Gobierno tuvo una política clara para contener a los sectores más postergados, pero tampoco desconocer que no hizo todo lo que tenía a su alcance para promover el ascenso social. Los números hablan por sí solos.

Es cierto que los planes sociales no son una herramienta efectiva para dar una solución de fondo a la pobreza, pero son una necesidad impuesta por la realidad que nos toca vivir como sociedad. Permiten contener la situación de millones de familias y garantizarles un ingreso mínimo, evitar que queden sumidos en una miseria aún mayor. Estamos hablando de pobreza estructural y, por lo tanto, tenemos que abordar el tema como todo problema estructural: con soluciones de largo plazo. Es decir, con una política de largo plazo, coherente y sostenida en el tiempo. Es un desafío enorme, porque implica plazos que exceden la dinámica electoral, abandonar la especulación política y dejar de ver en la asistencia social una herramienta electoral/clientelista. La necesidad de mantenerla en el tiempo impone que sea una política que supere los límites partidarios, tiene que ser una bandera que podamos compartir todos los argentinos.

Nuestro desafío como sociedad no es “sacar a los pobres de la pobreza”, sino brindarles las herramientas y las condiciones necesarias para que puedan alcanzar su plena realización material y espiritual. Su propia realización, motorizada por sus propias manos. Y no hay herramientas más dignificantes y transformadoras que la educación y el trabajo de calidad. Son, sin dudas, las mejores políticas de integración social. Pero generar “las condiciones necesarias” significa definir un proyecto de país y consolidar un proceso de desarrollo que genere suficientes puestos de trabajo genuino y de calidad, articulándolo con una política educativa acorde con el rumbo elegido. Hoy, este plan es el gran ausente en la política nacional.

Un factor clave es una efectiva coordinación entre las políticas de corto plazo y el plan de desarrollo de largo plazo. Sin las primeras, no se podrá recomponer el tejido social, ni reinsertar a los millones de argentinos que hoy están marginados. Sin el segundo, las primeras quedan inevitablemente limitadas a ser políticas asistencialistas que no lograrán impulsar el ascenso social. En el corto plazo, es necesario incrementar los subsidios sociales (planes asistenciales, urbanización de villas, etc), profesionalizar su administración y aumentar el control de los fondos para erradicar el clientelismo. Quedó demostrado con números concretos que hay recursos para hacerlo, si se establecen las prioridades correctas. Pero es fundamental alinear estas políticas con el plan de desarrollo, y rediseñar algunas para generar los incentivos al estudio, el trabajo y el progreso, necesarios para combatir la pobreza.

Esta visión sobre la problemática social se asienta en una profunda confianza en el deseo de progreso que hay dentro de cada hombre, en la convicción de que nadie nace con el sueño de vivir de un plan asistencial ni elige vivir en la miseria. Por eso, más allá de la dramática situación a la que nos enfrentamos, creo que podemos ser optimistas, que no estamos condenados a vivir en un país dividido por la desigualdad. Si emprendemos con claridad y determinación el camino hacia el desarrollo, el sueño de una Argentina con verdadera Justicia Social todavía es posible.

Francisco UrangaFrancisco Uranga
Ingeniero Industrial
Miembro de la Fundación para el Desarrollo Entrerriano “Gobernador Raúl Uranga”.
Movimiento de Integración y Desarrollo (MID).

COMENTÁ

Comentarios

Sobre FUNDER

La Fundación para el Desarrollo Entrerriano es una organización sin fines de lucro que trabaja desde hace 25 años investigando y estudiando la realidad provincial y generando propuestas para promover el desarrollo de Entre Ríos. Nuestra organización está inspirada en las ideas y la obra de gobierno de Raúl Lucio Uranga (Gobernador de Entre Ríos entre 1958 y 1962) y cumple con la función de rendirle homenaje y mantener viva su memoria.