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Parque Urquiza

Pensar Paraná en algunas cuestiones a corto plazo

*) Por Ricardo Casanova.

En los últimos años el crecimiento tanto demográfico como territorial de la ciudad de Paraná ha sido considerable. No solo el incremento poblacional vegetativo o la expansión de la mancha urbana han contribuido a ello, sino además diversas cuestiones. La situación de capitalidad provincial (y el concerniente incremento cuantitativo del Estado Provincial), el crecimiento de la oferta académica a partir de la creación de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, o el desarrollo de nuevos emprendimientos productivos representan aspectos a considerar.

Además, Paraná se ha visto inclusa en un proceso de redefinición de ejido urbano, al incorporarse y vincularse por su proximidad, localidades cercanas al área de la ciudad, a la órbita de ésta. Así encontramos una ciudad en proceso de metropolización que implica el intercambio poblacional diario entre estas localidades y el área central de Paraná por cuestiones laborales, académicas o comerciales. El flujo de transporte y de población entre diferentes áreas urbanas, y la vinculación que ello ocasiona, está inscripta en una lógica de constante interrelación, y se enmarca en la mimetización urbanística de estas localidades.

De esta forma, es posible observar como se ha generado un cambio en el posicionamiento a nivel regional y nacional, que hacen necesario pensar Paraná desde una perspectiva distinta a la un mero asentamiento urbano de porte medio.

Es preciso, repensar pues a corto plazo, cuestiones básicas pertinentes a la expansión urbana planificada, el desarrollo de nueva infraestructura y la planificación territorial, que en los últimos años no han encontrado lugar en la agenda de los gobiernos municipal y/o provincial. Me permito señalar tres cuestiones de vital importancia.

Es primer lugar es importante pensar en la generación de nuevas centralidades , por cuanto no solo en algún momento se verá desbordado el centro comercial-político actual de la ciudad, si no que ello implicará un descongestionamiento ambiental y social de dicha área de la ciudad.

Mecanismos de descentralización urbana pueden generarse a partir del establecimiento de equipamiento urbano en lugares estratégicos de la ciudad. Este equipamiento actuará como un elemento de atracción no solo para el desarrollo inmobiliario de zonas postergadas o en proceso de constitución de la ciudad, sino también como excusa para la expansión de la infraestructura urbana. Ello actuará a su vez en forma tal que no solo cualificará territorialmente aéreas desdibujadas urbanísticamente sino que generará polos de integrados a las centralidades existentes.

Por ejemplo, pensar en la concreción de una ciudad universitaria para la UADER o la realización de un centro administrativo municipal donde se concentren diferentes reparticiones, no son proyectos imposibles de llevar a cabo. Más no sea por la voluntad política de su concreción, el Estado Municipal tiene herramientas pertinentes para llevar adelante instancias que impliquen la generación de nuevas centralidades.

Sin embargo la generación de nuevas centralidades implica necesariamente la redefinición del sistema de transporte urbano de pasajeros. Así, en segundo lugar, es imprescindible diagramar no solo recorridos de los mismos y su articulación, sino además el desarrollo de un sistema integrado de medios de transportes que se adapten a las distintas zonas de la ciudad y su correspondiente flujo de pasajeros.

No es lo mismo el traslado matutino diario de zonas prominentemente residenciales a las eventuales áreas centrales de la ciudad, que el flujo vespertino con fines comerciales. De esta manera, la combinación de distintos transportes, de diferente envergadura no solo ampliaría las posibilidades de traslado de los usuarios del transporte público, sino que además optimizaría su utilización y la integración urbanas.

Por otro lado, podría eventualmente incentivar una merma en el uso de vehículos particulares, lo cual traería el descongestionamiento de las áreas centrales y, por supuesto, la disminución del impacto ecológico que su uso trae.

En este caso, por ejemplo, aplicar la diversidad de medios de transporte, la utilización de carriles propios para el transporte público en concordancia con el aprovechamiento de las amplias avenidas de la ciudad, podrían ayudar a generar recorridos lineales sobre diferentes ejes ortogonales de una imaginaria malla urbana de la ciudad. Y por qué no, pensar un tren urbano que recorra estas grandes avenidas y que, una vez llegado al sector de los bulevares que circundan el casco histórico de la ciudad, se articulen con ómnibus de menor tamaño que ingresen a dicho sector.

Finalmente, la generación de nuevas áreas verdes posibilitaría no solo cualificar ambientalmente las zonas circundantes a éstas, sino también la valorización espacial y urbana de las mismas. Generar pues nuevos parques, áreas de esparcimiento público o plazas ubicadas equidistantemente, traería la posibilidad de contar con más espacios públicos donde el habitante de la ciudad interactúe satisfactoriamente con sus pares.

Un ejemplo de espacios aprovechables para el desarrollo verde de la ciudad podrían parques lineales aprovechando el trazado original de las vías de ferrocarril existente. Éstos parques lineales vincularían en forma indistinta la ciudad de forma tal de generar un entramado verde.

En otro caso, sin desmerecer el desarrollo inmobiliario previsto para los terrenos del ex hipódromo de la ciudad, considero a éste un espacio de suma importancia ubicado en el centro geográfico de la ciudad, que eventualmente podría convertirse en un nuevo pulmón verde de la ciudad. De esta forma, podría eventualmente desconcentrarse como área de esparcimiento el actual Parque Urquiza de la ciudad, el cual se ha constituido indiscutiblemente como “el parque de la ciudad”.

Es evidente el atraso en el plano urbanístico de la ciudad. Si no se toman medidas pertinentes, a corto plazo podríamos encontrarnos con una ciudad muy distante de la prototípica ciudad de crecimiento y desarrollo armónico, en donde la desarticulación, la informalidad administrativa o la falta de planificación traen como consecuencia una gran urbanización donde prima el hacinamiento, se evidencian las desigualdades y los desequilibrios entre sus diferentes zonas, obstruyéndose la posibilidad de desarrollo coherente, racional y planificado, constituyendo un paisaje urbano oscuro.

Por eso es necesario pensar una Paraná en donde sus habitantes se sientan motivados a tomar parte de lo más importante de una ciudad: la vida urbana.

2014-12-26 13_03_13-Greenshot capture formRicardo Casanova
Arquitecto
Estudiante de Ciencia Política (UNER)
Miembro de la Filial Paraná del Instituto Moisés Lebensohn

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